Crónica Machine Head + Bring Me the Horizon + DevilDriver + Darkest Hour (16.11.2011)

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26 nov. 2011, 17h20m

Mie 16 Nov – Machine Head, Bring Me the Horizon, DevilDriver, Darkest Hour

Pese a lo temprano que estaba programado el evento (apertura a las 18:00 e inicio a las 18:30), pocos minutos antes del inicio de la primera banda, Darkest Hour, los exteriores del recinto ya se llenaban de grupos de gente preparando el cuerpo a base de cervezas y aperitivos industriales. Dentro de la sala, nada más bajar las escaleras de acceso a pista, un vistazo rápido a los precios del merchandising nos hace alejarnos de allí rápidamente. En los tiempos que corren no se pueden permitir pedir un mínimo de 30€ por camiseta de manga corta, pues las había incluso de 50€ y 60€. Poco venderían cuando la gente se daba media vuelta nada más ver los precios.

Mucha gente permaneció fuera de la sala mientras Darkest Hour ejecutaban las primeras notas de su repertorio con “The World Engulfed in Flames”, un tema oscuro a la vez que emotivo y que daba inicio a un popurrí de pits de todo tipo, palmas, saltos, berridos… que durarían hasta el final del concierto de Machine Head. Quizá Darkest Hour eran los menos conocidos de la noche, pero con sus 7 discos de estudio tienen merecido el puesto de acompañar a Machine Head en estas fechas europeas. Algo estáticos los miembros de la banda, salvo el cantante al que se le vieron signos evidentes de querer interactuar con el público. “Love As A Weapon” me dejó la mandíbula desencajada, increíble la capacidad de su cantante para cambiar de registro.

Cuando empezó DevilDriver La Riviera ya presentaba mejor aspecto que con los de Washington, aunque todavía quedaban muchos huecos entre el público que no se animó a realizar el wall of death que pidió Dez Fafara nada más salir a escena. La actuación de DevilDriver también se hizo corta, y lo cierto es que lo fue, pues estuvieron sobre el escenario alrededor de media hora. En el escaso tiempo que tuvieron interpretaron un set variado, recogiendo temas desde el primer disco, como fue “I Could Care Less”, hasta su último trabajo, “Beast”. El mal sonido influyó en el poco movimiento que hubo entre el público, a penas unos pits y varias cabezas haciendo headbang. Las guitarras quedaban ocultas bajo el manto de graves del bombo y el brillo de los platos, mientras que la voz se mantenía en un plano medio, sin llegar a destacar notablemente en ningún momento. No creo que las limitaciones de potencia de Machine Head influyeran del todo en el sonido de DevilDriver, sino que fue más bien una mera cuestión de mezcla y ecualización, pues Darkest Hour sonaron más arriba.

Todo un detalle de la sala habilitar una zona para fumar en su exterior, pero se quedaba extremadamente pequeña para la cantidad de gente que intentábamos salir a echar un pitillo. Conseguida nuestra meta, volvemos dentro pocos minutos antes del inicio de Bring Me the Horizon. En la actuación de los de los de Sheffield (Reino Unido) se subió el fader varios dBs, pero sin acercarse todavía al volumen con el que más tarde nos atronarían los de Oakland. El sonido fue limpio, muy buena mezcla que nos sorprendió en comparación con el sonido de DevilDriver. Aparecieron en el escenario sin montar ningún espectáculo en especial. El show comenzó con el primer berrido de Oliver Sykes, la frase “We will never sleep, ‘cause sleep is for the weak” del tema “Diamonds Aren’t Forever”, que fue respondida al unísono con rabia por una gran parte del público. Le siguió “Alligator Blood” de su último trabajo “There Is a Hell, Believe Me, I've Seen It. There Is a Heaven, Let's Keep It a Secret”, publicado hace ya más de un año. De éste también sonó “Fuck”, dejando el resto del set a canciones de sus otros dos discos anteriores., sobre todo de su segundo trabajo “Suicide Season”, tales como “Chelse Smile”, “Football Season is Over” y “Sleep with One Eye Open”. El ambiente no se caldeó más de la cuenta en ningún momento ni tema en concreto. El ritmo a lo largo del concierto fue bastante uniforme, sin subidones entre el público ni bajones de ningún tipo. La conjunción de buen sonido y la actitud de todos sus miembros encima del escenario hizo que su participación en la noche fuese mucho más que correcta. Como punto negativo, la insistencia de Sykes por ver circle pits entre el público, algo cansino por su parte, y más cuando la gente formaba los pits por iniciativa propia.

La sala terminó de llenarse durante el turno de Bring Me the Horizon y en el descanso antes de Machine Head, llegando a estar arrejuntados incluso sin situarnos excesivamente cerca del escenario. El agobio nos hace retirarnos unos metros atrás, pero eso no impidió al pogo de “I Am Hell” llegar hasta nosotros, acabando por contagiar a casi toda la sala. Obviamente, antes de hacer aparición en el oscuro escenario, empezó a sonar “Sangre Sani”, convertida en motivo de peso para que los presentes levantáramos cuernos y lanzáramos gritos fruto de la emoción y la ira. El primer guitarrazo se nos clava en el pecho, nos miramos los unos a los otros y nos entendimos a la perfección sin mediar palabra. Aquello sonaba tan potente y tan definido a la vez que solo pudimos echarnos las manos a la cabeza y flipar con semejante calidad de sonido en directo. Al final agobió ese volumen que se tradujo en un fuerte dolor de cabeza.

Nos auguraba una retahíla de canciones que a penas iban a dejar tiempo para tomar algo de aire. Sin dejar “Unto The Locust” y siguiendo el tracklist original, la siguiente en sonar es “Be Still and Know”, cuyos estribillos ya estaban interiorizados en los fans, que contribuyeron “a grito pelao” con los coros. Algún que otro fallo de ejecución por parte de Rob Flynn en los momentos de punteo, pero no tuvo mayor importancia, aunque si generó comentarios en el momento. “Imperium” siempre ha armado un gran revuelo y la cita madrileña de la gira no fue menos. El pogo seguía extendido en gran parte de la sala, aunque poco a poco se fue apagando debido al cansancio y al calor. Flynn nos anima a dar palmas al ritmo del bombo de Dave McClain para contribuir en la introducción de “Beautiful Morning”. Como ya he comentado más arriba, un setlist para no parar, pues después viajamos al pasado para gozar de “The Blood, The Sweat, The Tears”, otro cañonazo.

Siguiendo con la presentación de “Unto The Locust”, las siguientes fueron “Locust” y “This Is The End”, también correlativas en el álbum. Me sorprendió gratamente la capacidad de Adam Duce en los coros de la segunda, no los clavó pero supo sacar la fuerza y controlar el tono. Duce fue ayudado por el público, cuyas voces se alzaron más que nunca para cantar esas mismas palabras que el bajista. Volviendo a “The Blackening”, “Aesthetics of Hate” fue una de las grandes de la noche. No sé por qué motivo todos aquellos temas que no pertenecen a su último trabajo no sonaron con tanta nitidez como éstos, aunque en el momento pareció no importarle a nadie.



El cansancio ya calaba nuestros cuerpos y “Darkness Within” se tradujo en un descanso que todos necesitábamos. Aunque no durante mucho tiempo. Empieza a sonar la intro de “Supercharger”, y acto seguido “Bulldozer” nos inyectó fuerzas para volver arriba y estar a punto para “Ten Ton Hammer”. Después de ésta la banda se retira del escenario, aunque no pasan muchos minutos hasta que suena el bajo interpretando “Halo”, uno de los cortes que más agradó de “The Blackening” en su dia, y que sigue gustando. Mucha fuerza en la voz para esta canción tan emotiva, que alcanzó el súmmum en los estribillos y en el punteo simultáneo de Flynn y Demmel. Eso si, fatal por parte de Rob tratar de insertar el cántico “oé oeoeoeee” en algunos de los pasajes de la canción, el resultado fue simplemente horrible.

El break de batería con el que comienza “Davidian” indican que el show se acaba, ésta si que es la última, seguro. Y así fue. Conociendo muchos este dato, aprovechamos para echar el resto, al igual que la banda, que apuró hasta las últimas repeticiones del riff final para terminar de dislocarse los cuellos.

Setlist algo corto en cuánto a cantidad de canciones pero que se quedó en algo más de hora y media contando parones entre temas. Como apunte negativo los acoples que hubo en algunos de los temas, no me extrañaría que el técnico de MH no cobrara esa noche. A nivel de escenografía, creo que prefiero las pancartas de toda la vida. Machine Head llevaban una tela a cada lado del batería en las que iban proyectando imágenes durante todo el concierto, muchas de ellas estáticas y simples, cambiando a cada canción que empezaba. Su excelente forma de tocar hace que sobren este tipo de detalles. Fuere como fuere, empezó y terminó siendo una gran velada, en la que quizá las actuaciones de los teloneros fueron demasiado cortas (alrededor de los 30 minutos por banda), pero dudo que tengan queja alguna de la actitud del público madrileño que se portó genial con todos ellos. Conciertos para recordar en la noche del 16 de noviembre de 2011, y más con el pitido de oídos con el que nos volvimos a Valencia después del show.



Texto: PAU QUILES

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