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  • Rebecca Gates + Ted Leo: retos distintos sobre rojo

    6 oct. 2012, 12h40m

    Vie 28 Sep – Rebecca Gates + Ted Leo a Barcelona



    No contagiarse de cierta expectación desde que Rebecca Gates y Ted Leo aterrizaron en Madrid a mediados de septiembre para iniciar su gira europea ha sido bastante difícil, y particularmente complicado para quienes asistimos el pasado viernes a la velada en la sala Heliogàbal. No solo porque tras el primer tercio de la gira viéramos cómo abandonaban el país para pasearse por Francia, Gran Bretaña, Alemania e Italia antes de regresar y ponerle un lógico colofón en Barcelona (cuna del sello que les mima, La Castanya), sino porque en su ausencia fuimos siguiendo el hilo del entusiasmo que han levantado en cada una de las ciudades visitadas, reflejado en reseñas, mensajes y entrevistas vistas en la red en los últimos días. Con todas las entradas vendidas, en Heliogàbal no hubo más remedio que prescindir de la habitual hilera de sillas y butacas delante del escenario.

    Ambos artistas se presentaban sin sus bandas de acompañamiento (ella sin The Consortium, él sin The Pharmacists), recrudeciendo sus composiciones y robusteciendo la comunicación con un público ante el que parecían tener retos distintos. Para Rebecca Gates era como una presentación, un recordatorio de su vigencia tras once años sin publicar disco y priorizando otras disciplinas artísticas, aunque teníamos reciente su etéreo concierto en el Minifestival de 2010. Para Ted Leo, en cambio, era un baño de multitudes entre un público cómplice y fiel que deseaba adivinar cada canción tras el primer par de acordes para cantarla al unísono. Podían parecer situaciones incompatibles (la quietud de ella, los acelerones de él), pero en realidad se complementaron admirablemente.

    En una de sus cómicas intervenciones habladas mientras afinaba la guitarra entre canciones, Rebecca Gates dijo algo con lo que prácticamente me escribió su reseña. Yo habría vuelto encantado a casa, intentando darle vueltas a algo que definiera lo intangible, esa calidez esencial, pero no me dio tiempo a pensar. Mencionó esa cosquilleante sensación de enamoramiento veraniego como constante fuente de inspiración para su trabajo, y creo que eso es lo que recoge mayoritariamente su música: esa tensión entre un sentimiento de ternura extática y la certeza de que va a tener una caducidad inminente, revisada desde una melancolía ya otoñal. A Gates le gustan los acordes abiertos, esos que combinan notas agudas y minúsculas con dos o tres cuerdas sueltas, y con ello consigue simultáneamente transmitir intimidad y expansión. Su voz arenosa serpenteó entre esos acordes con naturalidad y calma, tanto en el cancionero que estrenaba (especialmente emocionante el inicio fuera de micrófono de la envolvente 'Rose') como en los rescates de la banda que manejó en los años noventa, The Spinanes ('Azure', 'For No One Else' o 'Sunday'; esta última, dijo, "una petición").

    De The Spinanes fue guitarrista Ted Leo poco antes de que el grupo se desintegrara definitivamente (lo cual certifica su añeja amistad con Rebecca), y la verdad es que cuesta imaginar cómo debía controlar su aparente hiperactividad participando en canciones tan pulidas como las de ella. Desde el momento en que se calzó la guitarra en el rincón rojo de Heliogàbal, si algo se le suponía imposible a Leo era mostrarse comedido o simplemente quieto. En cierta manera dio el espectáculo de un showman (algo que propició el apoyo incondicional del público) aunque lo digo sin pensar en artificio ni histrionismos; más bien por su expresividad interpretando y por su carácter campechano hablándole a la audiencia entre tema y tema (a la que se dirigió siempre que supo en catalán) con una sonrisa contagiosa. Por un lado, encandiló sin esfuerzo como persona, pero como mensajero de esas canciones que van a la velocidad del trueno (su herencia hardcore) pero que tienen una complejidad estructural considerable y no descuidan el tintineo sentimental en la melodía, estuvo también impecable. Ted también presentó muchas canciones aún inéditas entre las reconocidas y coreadas ('Me and Mia', 'Where Have All the Rude Boys Gone?') y estando donde estaba, acabó el set principal tocando 'La Costa Brava', para la que se animó a hacer coros espontáneamente Rebecca Gates (que hasta entonces había estado medio escondida tras la barra del bar sirviéndole copas a Ted y viéndole actuar). El respeto a los vecinos acortó el bis a tres canciones (entre ellas, versión tabernera de 'Soy Así' de Los Salvajes) y, como nadie quería dejarle marchar aún, consiguieron hacerle cantar una pequeña canción tradicional irlandesa a capella para despedirse. No le tengan en cuenta esta delicadeza: la cantó con el mismo fervor, y luego siguió pinchando discos de grupos como The Slits, Crass o MC5 el resto de la noche en la misma sala.


    (escrito cedido originalmente a El Nerdo: http://pearljam1979.blogspot.com.es/2012/10/rebecca-gates-ted-leo-heliogabal-28-de.html)
  • Primavera Sound 2012

    6 juin 2012, 20h02m

    Mie 30 May – Primavera Sound 2012


    me siento a escribir sobre el primavera sound de este año y lo hago con la sensación de haber vivido una edición más relajada que las inmediatamente anteriores, sin saber discernir si se ha tratado de un cambio personal en mi manera de moverme por la programación de estos últimos días o si en realidad se ha servido todo de una manera más cómoda y fácil esta vez, a pesar de esas dos constantes en todo festival: las amargas coincidencias horarias de varias bandas de interés -es inevitable- y el hecho de que, no lo olvidemos, escuchar música y sentir algo con ella no dejar de ser una ceremonia muy íntima que se puede torcer súbitamente en un recinto en el que dan tumbos aleatoriamente más de veinte mil personas. esta parte se hace verdaderamente difícil de tragar si prefieres las experiencias religiosas de puertas para dentro a las que se viven en desequilibrada comunión, lo cual hace que al final me pregunte (lo mismo vosotros también os lo planteáis) qué hago metido en un festival.

    mi recorrido personal, a continuación.

    miércoles 30 mayo

    las intenciones planteadas a priori para la jornada se me quedaron a medias. a las siete de la tarde jeremy jay inauguraba escenario en arc de triomf, un nuevo rincón de la ciudad incorporado a la ruta de exteriores del festival en el que además las actuaciones fueron gratuitas. el californiano vino acompañado de bajo y batería como de costumbre y de una teclista con aspecto de achispada que se quemó al sol alegremente durante los cuarenta y cinco minutos del set. barcelona le ha visto mejores conciertos a jay en sala pequeña (el de la [2] de 2010, sin ir más lejos), pero el repertorio elegido (de ‘breaking the ice’ a la concluyente ‘airwalker’, pasando por ‘just dial my number’ o ‘shayla’, versión de blondie que ha tocado durante años y que al fin ha acabado en su último disco) estuvo acertado para la hora y la ocasión.


    Jeremy Jay, Primavera Sound 2012 por goodboygimmick, en Flickr

    por la noche se hizo el horror para el triple cartel programado en la sala apolo a partir de media noche. aún llegando con tres cuartos de hora de antelación, una larga y absurda fila india de individuos daba la vuelta a la manzana pretendiendo conseguir un sitio en un aforo de a penas mil personas. de nada sirvieron las reservas previas que debían hacerse por email; muchos no lo supieron y otros, más descarados, aguantaron estoicos pese a las regulaciones. la organización acabó harta de dar interminables explicaciones personalizadas conforme la gente se iba acercando a la entrada y decidió abrir puertas para que el aforo se llenara cuanto antes y a granel. así, con más de media hora de retraso, aparecieron en escena chairlift, un dúo de brooklyn que había causado notable expectación en los meses previos al festival. en directo, el synth pop de su último trabajo something sonó con una elegancia reminiscente de ese tiempo en que las bandas de tecno-pop británico de los ochenta salían de gira con una banda completa, y es que eso hicieron ellos, rodeados de batería, guitarra, bajo y teclado. situaron a las canciones en algún momento de 1989, mientras en disco parecen existir entre 1983 y 1985. la vocalista caroline polachek se reveló como una personalidad hiperactiva y pelín histriónica sobre las tablas, pero con cada pirueta parecía ganarse más al público, alcanzando el punto más alto de entusiasmo con ‘i belong in your arms’. su aparición fue lamentablemente corta, reducida a escasos cuarenta minutos.

    jueves 31 mayo

    fracaso a pesar de la predisposición: no bastaba con bajar del metro a las 16:50 de la tarde teniendo en cuenta que había que atravesar todo el recinto del fórum para llegar a tiempo al escenario vice, en el que abrían la tarde (coincidiendo de forma bastante desafortunada con pegasvs y la estrella de david) el quinteto doble pletina. su música ya se oía cuando bajaba las escaleras que dirigían al escenario pero el retraso a penas me escatimó un par de canciones de su repertorio. cogiendo el testigo del pop costumbrista de aguas donostiarras pespunteado con arreglos cada vez más elocuentes, con la melancolía y la ternura como bandera -que no la ingenuidad- dieron un buen concierto y sobrevivieron a la contaminación acústica del escenario pitchfork (situado demasiado cerca) en los momentos en los que la voz y el ukelele reclamaban toda nuestra atención.

    tiempo justo para ver la última canción de la estrella de david y el primer tercio de la actuación del galán inglés baxter dury, que pareció ajustar el minimalismo aparente de sus canciones al tamaño del escenario san miguel. las interpretaciones de 'isabel' o la pieza titular de su último álbum, 'happy soup', fueron fieles en esencia pero sonaron más profusas sin perder ese groove particular. le abandoné motivado por la curiosidad de lo que iba a acontecer en el escenario mini, y no me equivoqué: friends multiplicaron en directo la voluptuosidad y la agudeza de los dos singles precedentes al álbum que venían a presentar sin estar aún en las tiendas (manifest! se ha editado esta semana). samantha urbani apareció envuelta en una túnica amarilla de la que se despojó enseguida y con un pie vendado que no le impidió moverse de un lado para otro con la misma energía de ari up (the slits) o la madonna maquetera (revolcándose por el suelo durante 'friend crush' parecía la reina del pop cantando 'burning up' en 1983), algo extensible a la definición de su música: debatida entre lo indómito y lo pegadizo, entre lo callejero y lo dulce, entre la polirritmia ('mind control') y la simplicidad, entre el reggae, el funk, el hip hop y el pop. además de la mencionada urbani, cuatro multi-instrumentistas hacen de su repertorio algo ecléctico y rico en detalles. durante la esperada 'i'm his girl', rematando el jolgorio, la cantante acabó entre el público a hombros de un espontáneo, y en cuanto la devolvieron sobre las tablas se despidieron entonando el "i don't wanna go home" de ese esquelético y nostálgico 'feeling dank'.


    Friends, Primavera Sound 2012 por goodboygimmick, en Flickr

    grimes, un hype de esos sellados y con todas las piezas en regla, protagonizó después un esperpéntico espectáculo en el escenario pitchfork. lleno absoluto (muchos brazos agitándose al ritmo con los dedos formando la figura de unos cuernos) para ver a la menuda artista, que se presentó sin hacer prueba de sonido pero que dejó mucho que desear más allá de eso: música pregrabada que sonó más vacía que en disco, actitud saltimbanqui alarmantemente infantil (nada gracioso, más bien molesto) y, a partir del segundo tema en adelante, la performance de cuatro colegas hipsters que debían actuar como voluntarios que subían a bailar al escenario, enseñando bragas y torso arrítmicamente, pero incluso con esos animaluchos de atrezzo el telón negro fue un agujero que se la tragó.

    cabía preguntarse si, a pesar de tratarse de un concierto en un escenario razonablemente grande, hope sandoval nos privaría de verle algo más que el perfil recortado en negro sobre negro como en su visita con the warm inventions en 2010. por suerte, para el primer concierto de mazzy star en la ciudad desde 1996 surgió cromada en luz azul y verde, hierática e imponente como de costumbre pero mucho más habladora de lo que se le recuerda ("más vino, por favor", pidió en castellano). sandoval y dave roback eligieron un repertorio equilibrado y rebosante de aciertos para un retorno esperadísimo y condensado en un showcase de a penas una hora: iniciar la noche con 'blue flower' es pulsar la fibra sensible con mimo; no obviar un single como 'halah' y no esquivar (nunca lo hicieron) 'fade into you', un detalle para los asistentes fortuitos, pero donde realmente deslumbraron fue en la recuperación de canciones de among my swan ('disappear', 'still cold' -una sorpresa que sonó augusta y acabó explotando sensualmente-, 'look on down from the bridge'), en la canción nueva 'flyin' low' (blues con slide de alambre de espino) y en toda la vileza atosigadora y falsamente sigilosa de 'she hangs brightly' y la concluyente 'so tonight that i might see' (no en balde dieron título a sendos discos), despojada esta última del descacharrado riff de guitarra original y desarrollada sobre el órgano y el recitado vocal durante casi diez minutos de vaivenes galvánicos.


    Mazzy Star, Primavera Sound 2012 por goodboygimmick, en Flickr

    el escenario mini acogería bien entrada la noche dos conciertos recibidos con expectación, debido en parte a lo poco que se han prodigado ambas formaciones por estos lares. beirut, primero, y the xx, después, dieron conciertos muy distintos (sus músicas lo son) pero esencialmente ambos -unos desde el folk, los otros desde la electrónica contenida- sostuvieron sólidas actuaciones ante un público numeroso a partir de algo muy íntimo. cierto es que en beirut la sección de viento puede sonar grande y extrovertida, y en the xx el ritmo acaba por dar empuje a toda esa sensualidad intuida en parcas palabras, pero sigue pesando -a pesar de la audiencia que desatiende y lo hace saber- el calor de lo recogido. the xx presentaron algunos temas nuevos que vienen a confirmar lo difícil que se les habrá hecho dirigir el rumbo para el disco que publicarán en septiembre; las mayores novedades fueron los ritmos más descaradamente bailables y que a mí me parecieron romper un poco lo místico de la tensión irresuelta entre los dos vocalistas hasta ahora. la ejecución, eso sí, impecable y nítida como la de nadie durante el festival.

    viernes 1 junio

    otra jornada de coincidencias penosas entre grupos nacionales a primera hora. decidí dejar a cuchillo (que presentaban nuevo álbum) para otra ocasión -ya les había visto anteriormente- y pasar por el escenario pitchfork a ver a beach beach, el grupo mallorquín del que tantos elogios se habían escrito los últimos meses. si bien es cierto que lo suyo puede ser un indie-rock-by-numbers, lo disfruté como ejercicio de estilo como quien disfruta de un concierto de mujeres. un directo eficiente y buenas canciones como 'easier' bastaron. más tarde, en el escenario ray ban, algo se me torció en el concierto de the chameleons; quizás fuera el verles tocar ese repertorio a las seis de la tarde, de cara al sol y vestidos de negro; se hubieran beneficiado de la coartada nocturna y el drama de la luz eléctrica. escuchándoles uno reafirmaba que el revival after-punk y post-punk que empezamos a vivir hace diez años (del que salieron tanto editors como interpol) no tenía como únicos maestros a gang of four y a joy division.


    Beach Beach, Primavera Sound 2012 por goodboygimmick, en Flickr

    en el auditori, no podía ser en otro sitio, actuó a las ocho de la tarde una marianne faithfull inquieta y mirando el reloj constantemente (le preocupaba no hacer caber el setlist en la hora milimetrada que se le había asignado) pero tan relajada y cómplice con la audiencia como una abuela con sus nietos: tiene esos modales casi protocolarios e indudablemente ingleses, reverenciales, pero a la vez la misma confianza para sentarse y descansar durante los segmentos instrumentales o para parar el concierto un minuto y beber con calma un par de sorbos de té. si bien en algunos momentos sus bandas suelen caer en un sonido demasiado estandarizado y americano (ocurrió en 'horses on high heels' o en 'brain drain', en la que reprochó a una fotógrafa que se pusiera a sus pies a hacerle fotos con un "go away" que debió asustarla), el recital tuvo momentos solemnes como cuando enlazó una interpetación acústica de 'baby let me follow you down' (bob dylan) con el espléndido 'crazy love' que escribió junto a nick cave. remató con 'broken english' (agresiva y vigente como nunca), 'the ballad of lucy jordan' (más fiel al arreglo original que en otras giras) y llevando a su campo 'tower of song' de leonard cohen, una letra que cantada en este momento de su carrera tuvo todo el sentido. faithfull comentó que dentro de dos años cumplirá su 50 aniversario como artista y cantante, y la ovación fue sonada.

    ante el "sálvese quien pueda" que suponía intentar tener un sitio decente para ver a the cure, y teniendo en cuenta que iban a explayarse como de costumbre dando un concierto de tres horas aproximadamente, tocó resignarse y verlo desde la distancia como me ha ocurrido en anteriores ocasiones con este tipo de actuación dinosaurica en el festival (léase pixies, sonic youth, my bloody valentine o grinderman). la contrapartida es que, a pesar de que estás oyendo una música que está teniendo lugar en ese instante, lo único que tienes en el campo de visión son hileras e hileras de gente que culminan en un enrome foco de luz indistinguible, y centrarse en lo importante -emocionarse, vaya- es improbable. en esas circunstancias estuve cerca de dos horas ante los de robert smith -que guarda en la garganta el secreto de la eterna juventud- mientras facturaban gran parte de su cancionero más pegadizo y reconocible (enseguida cayeron 'lovesong', 'in between days', 'just like heaven', 'lullaby', 'the walk', 'a forest' o 'mint car') con piezas menos obvias para el oyente casual (bonitas sorpresas como 'push', 'bananafishbones' o 'play for today'). leí el día siguiente que cuando ya me había ido cayó un bis con lindezas como 'the blood', 'the caterpillar', 'dressing up' o 'just one kiss' -publicada en 1983 y estrenada en directo en esta ocasión- y no puedo negar que se me quedó una espina clavada. el sonido durante el concierto, las interpretaciones en sí vaya, fueron tan perfectas como estériles, pero creo que esta última impresión sería (fue) consecuencia de mi ubicación.

    en el escenario atp tomaban relevo los puntualmente renacidos (gracias) codeine. stephen immerwahr (voz, bajo) llevaba dibujado en su camiseta negra un pequeño corazón, ligeramente desplazado a la derecha y hacia el estómago respecto al órgano que guardamos en el pecho, y pensé que así era su música, como un corazón minúsculo, vulnerable y apesadumbrado que se salía de la cavidad original por llevar un peso que se le hacía una incógnita. el trío (con chris brokaw a la batería, como en la formación original) arrulló con cada silencio repentino, con cada torbellino que en perfecta sincronía se tornaba en un arpegio desolador que esperaba la voz aturdida de stephen. 'loss leader' y 'tom', de su segundo álbum, fueron cumbres de intensidad, pero abrieron y cerraron tal y como lo hicieron en su debut frigid stars, con 'd' y 'pea'. demasiado, demasiado corto.


    Codeine, Primavera Sound 2012 por goodboygimmick, en Flickr

    the rapture pusieron fin a mi noche del viernes de la mejor de las maneras. se ha hablado de su renacimiento este año pasado después de la indiferencia con la que se recibió su anterior disco, pero en directo nunca han tenido fisuras (ya lo demostraron en 2006 en el primavera club a una hora similar de la madrugada) y ahora que aún se han lanzado a un funk más desacomplejadamente festivo si cabe (cuchillas con impurezas dieron forma a 'echoes' y a 'house of jelasous lovers', pero en 'never die again' o 'get myself into it' manejaron navajas de barbero) el resultado es un directo enloquecedor y contagioso. para el final se guardaron su último gran single, 'how deep is your love?', algo que esperaba prácticamente todo el mundo. 'olio' se la dejaron en casa.


    sábado 2 junio

    jornada de cierre, ese día que muchos tildaban de 'huérfano de cabeza de cartel' tras la caída de björk por problemas vocales y que la organización tuvo que apañar como pudo. de todas formas el cabeza de cartel no parecía estar en el hueco que dejó la islandesa en el escenario grande, pero vayamos por partes.

    hacía cinco años que (aunque he visto muchas actuaciones excelentes ahí) ningún artista me dejaba sin aliento en el auditori. en 2007 fue shannon wright, que me dejó compungido y destrozado después de un set que basculó entre la fiereza a la guitarra y el sangrado al piano. en esta ocasión fue el señor michael gira, que en la anterior edición ya me dejó una marca contundente actuando con swans. sin barullo tribal, sin apisonadoras alrededor, gira puso la rúbrica a un concierto más salvaje que aquél si cabe. como wright, él me dejó sin aliento pero a base de encender en mí una enorme sensación de atracción. estaba ante un intérprete que a cortas distancias (y a pesar de las ocasionales bromas y sonrisas, y de acompañarse solo de una guitarra acústica) intensificaba ese carácter dominante y severo que acentúa su profundo tono vocal. si a michael gira se le prestase más atención mediática, todo el énfasis que se ha dado durante años a la imagen de nick cave como algo amenazador y pernicioso estaría mejor repartido. yo he hablado varias veces de cave según esos parámetros, y ver a michael gira en este formato me hizo sentir infantil. salvajada tras salvajada: acabó cubierto en su propia saliva, abofeteándose la cara en mitad de la absolutamente cruel y despechada 'on the mountain, looking down', poniéndose rojo ante el arrastre de la fuerza de sus propias palabras, sin miedo a lanzar gritos guturales, ladridos desesperados y gemidos fuera de micrófono. blues; sin miedo, sin restricciones ni consciencia de uno mismo como intérprete y desenvuelto como nunca lo había visto antes. empezó con 'jim' (una favorita del último de swans), perturbó con 'eden prison' y las disonancias de 'oxygen', se tomó descansos reflexivos en las hermosas 'blind' y 'two women' y se despidió con 'promise of water'.


    Michael Gira, Primavera Sound 2012 por goodboygimmick, en Flickr

    tras tal despliegue, veronica falls me sonaron terriblemente suavecitos, aunque no menos agradables. el color vocal de roxanne clifford se me antojaba parecido al de una tracyanne campbell (camera obscura) reubicada como vocalista en una formación del sello k records, y con temas pegadizos como 'beachy head' y 'found love in a graveyard' les quedó un concierto de 40 minutos bien resuelto. tras ellos, en el mismo escenario mini, actuaron grupo de expertos solynieve, en el que dan la cara j (los planetas) y manuel ferrón y que para mi gusto tienen un repertorio que cae en demasiados momentos en un sonido pop-rock tedioso que no me dijo nada.
    cuando ya había oscurecido, entre una neblina de humo y escasa luz sobre el escenario, aparecieron alex scally y victoria legrand, beach house, para la mayoría de asistentes el grupo más esperado del sábado y verdadero reclamo ante la ausencia de björk. el dúo se resiste a crecer desmesuradamente en cuanto a público, han declarado que les asusta, y es algo que les va a ser imposible controlar a tenor de lo visto. aunque nada se les puede reprochar (en todo caso olvidarse absolutamente del disco devotion) el concierto me dejó una sensación más destemplada que en anteriores ocasiones. el 'wild' que nos estrenaron en el poble espanyol el verano pasado dio inicio esta vez a la velada como canción destacada del trabajo que presentaban, bloom, y a partir de ahí alternaron canciones de éste y del anterior ('10 mile stereo' volvió a ser la clave del éxtasis aunque ellos lo buscasen en la preciosidad del mantra que concluye 'irene'), emocionando especialmente en las interpretaciones de 'other people', 'wishes' y 'zebra'.

    cubriendo el verdadero vacío de björk en el escenario san miguel se programó a saint etienne, que originalmente debían tocar en arc de triomf el miércoles. la gente dirá que volvieron con el mismo concierto de siempre: las pantallas con proyecciones coloristas y sesenteras, sarah cracknell y la boa de plumas (había estado enferma y se rumoreó la cancelación, también), un sonido y unas interpretaciones justitas… pero con nuevo disco bajo el brazo y echando mano sin vergüenza a los singles de siempre ('nothing can stop us now', 'only love can break your heart', 'sylvie', 'who do you think you are') a mí se me hicieron irresistibles y les disfruté.


    Yo La Tengo, Primavera Sound 2012 por goodboygimmick, en Flickr

    yo la tengo le pusieron fin a mi periplo de este año con un pequeño suspense personal, y es que hace tres meses les había pedido que tocasen la recóndita 'demons' y me habían dicho que se lo apuntaban, pero al final no cayó. repasando lo que fue el repertorio es comprensible: a penas hubo un momento de calma acústica ('the weakest part') en la voz de georgia hubley. entre el resto hubo un poco de lo que me imagino que asumen (¿equívocamente?) que quiere escuchar el público de un festival, algo que no sé si es de agradecer en realidad. por algún motivo, lo mismo que decía sobre saint etienne y sus irresistibles singles no puedo aplicarlo a yo la tengo cuando tiran de canciones ya manoseadas como 'tom courtenay', 'autumn sweater' o 'stockholm syndrome' en vez de optar por temas igualmente emblemáticos pero que suponen pequeñas sorpresas como la inicial 'deeper into movies', o rescatando cosas como la estimulante versión de the seeds (cara B de 1995) de 'can't seem to make you mine'. el tramo en el que ira kaplan se sentó al teclado para atacar 'mr. tough' y 'here to fall' se me hizo más interesante e hizo que, una vez acabado, me preguntara qué hubiera podido ocurrir si hubieran arriesgado más (aunque algo hubo, en los minutos de bucle y zarandeo de guitarra de 'pass the hatchet'). 'sugarcube' fue el único bis que concedieron, y aprovechando el tirón magnético de la masa que se alejaba del escenario mini mientras decidía cómo acabar la noche, opté por darme por satisfecho y dirigirme hacia la salida hasta la próxima.
  • Adios, pueblo fantasmal

    28 mai 2012, 7h12m

    Sab 26 May – Lidia Damunt


    Lidia Damunt, La [2] 26 mayo 2012 por goodboygimmick, en Flickr

    a quien pillara despistado, se preguntaría qué hacían carlos ballesteros y genís segarra en el puesto de discos al fondo de la [2] en vez de estar preparándose para subir al escenario, cuando quedaban escasos minutos para que empezara el concierto de lidia damunt. juntos se les había visto la última vez que la cantautora tocó en barcelona, en el primavera sound de 2010, donde sorprendió mostrando una versión más desenfadada y cargada de ironía de ella misma mediante capa de superheroina y rayos y centellas disparados desde los sintetizadores de hidrogenesse, un gesto valiente que fue recibido con entusiasmo por el público y que despertó mucha curiosidad sobre lo que haría damunt en el futuro, al saberse que su próximo álbum iba a producirlo el dúo afincado en barcelona. vigila el fuego ha supuesto un atractivo aumento en el total de color y contraste que hace resplandecer como nunca sus composiciones, pero vista su colaboración sobre las tablas en 2010 uno podía sospechar que damunt "se pondría en sus manos" y se entregaría a una reconversión más agresiva. lo que constata este disco es que aquel concierto fue una primera toma de contacto, más espontánea, que le sirvió a ella para ver si se sentía cómoda estando alejada de su entorno habitual, hasta dónde podía llegar y si funcionaría. el disco está hecho con mucho mimo y reflexión.

    el sábado nos quedamos sin paladear en directo las suaves caricias sintéticas: estando hidrogenesse ocupados con la presentación de su propio álbum, lidia apareció a cambio con dos complices habituales: su hermana mabel (bajo y voz) y alfonso melero (batería), ambos integrantes junto a ella de hello cuca -el grupo con el que empezaron todos- y bautizados para esta gira como doble dinamita. quien haya visto al trío interpretando el repertorio de la banda madre sabrá de su solvencia, de su milimetrada sincronía llevada a cabo sin esfuerzo y sin descuidar lo animal. esa noche el formato funcionó por momentos, como cuando dinamitaron 'lengua de lava', pero en otros pesó más el nerviosismo y la falta de rodaje. hay que tener en cuenta que tan solo era su segunda fecha juntos y podrán dar mucho más de sí cuando se hayan familiarizado con las canciones (a mabel se la vio pasarlo verdaderamente mal en varias ocasiones, buscando la mirada de su hermana sin recordar algunas letras o intentando encontrar la nota correcta entre los trastes, como en el bis 'sueño contigo').

    en cualquier caso, salvó los muebles -porque es una intérprete infalible- lidia damunt, alguien que se deja tomar por las canciones como un instrumento, que no vacila al mirar a los ojos de quien tiene delante y que, en realidad, ningún añadido necesita para zarandearte o estremecerte, como tendrá presente quien la haya visto acompañada únicamente de una guitarra acústica, de los golpes contra el suelo que da con el zapato y la pandereta atada al tobillo. empezó la noche sola con un sombrero de copa y disfraz de esqueleto ("les he pedido que hubiera mucho humo, pero aún lo estoy esperando", dijo luego entre risas) que se quitó tras las interpretaciones acústicas de 'edificios con vistas al mar' y 'pueblo fantasmal'. luego, con la eléctrica calzada y doble dinamita a su derecha y a su espalda, desgranó la mayoría de los temas de su último trabajo, que no abandonan el rockabilly que se le conoce ni el folk que ha cabalgado en un western, pero que son más pegadizos y están mejor acabados que los de antaño si cabe: 'la vida en un hilo', 'somos islas mágicas', 'vigila el fuego' o 'ay pena' sobresalieron a pesar de despistes.

    en el último bis, en el que mabel cambió el bajo por las maracas y lidia se aferró a la acústica, quedó claro que al combo le conoceremos una mejor noche cuando hayan asimilado arreglos y estructuras. 'aloes de 50 metros', una de sus canciones más conocidas y salvajes, podía haber sonado como un arrebato propio de los violent femmes más descarrilados con el empuje de la batería, pero paradójicamente solía estar más cercana a eso cuando lidia pateaba el suelo por su cuenta.
    a ensayar.
  • Alta (dis)tensión

    14 avr. 2012, 17h12m

    Jue 12 Abr – Christina Rosenvinge

    si hablamos de trucos y trampas es porque nos han intentado dar gato por liebre, y tratándose de christina rosenvinge es algo que habitualmente no está en el menú. algo ocurre cuando toca en luz de gas, una sala a priori acertada para los recitales acústicos que ha venido dando los últimos meses: hace dos años, dentro del ciclo en persona (en el que la intención era que el concierto fuera un intercambio de impresiones, preguntas y peticiones con el público), no fue culpa suya sino de un concepto que se quedó en algo frío y no acabó de fluir, y ahí compartió responsabilidad con la audiencia. de lo que vimos el jueves, me temo, sí es la principal responsable.


    Christina Rosenvinge + Refree, Luz de Gas 12 abril 2012 por goodboygimmick, en Flickr

    fue justamente con motivo de esa velada anterior en luz de gas que conoció a raül fernández, refree, con el que inició una fructífera relación creativa que conocerá sus verdaderos resultados en el próximo disco con material nuevo de rosenvinge. él ejerció de puntal clave la noche del jueves, no solo como admirable instrumentista adornando las canciones de ella, sino interpretando algunas de las suyas con una maestría y una ternura conmovedoras. empezó la noche a la guitarra acústica acompañado de violonchelo con un pequeño set de cinco temas, siendo 'al senyor beltran' y 'la mestressa' las primeras, y a mitad del concierto cayeron un par más en las que se dejó acompañar por rosenvinge (aplaudida a rabiar 'envejece') además de la versión que hace ella de 'el sur'. resulta curioso: cantando en catalán, refree adquiere el cálido tono de un sabio con muchos más años de los que él tiene, y en castellano tiene el nervio de un narrador o un voyeur más juvenil y desenfadado. sus estudios musicales enriquecen a las canciones con rodeos de acordes y giros melódicos y estructurales que ilustran muy bien las historias. no me cabe duda de que, a menos que este mundo en el que todo cada vez es más efímero se vuelva mucho más loco, raül fernández será recordado entres los nombres ilustres de la canción catalana como sisa o pau riba.


    Christina Rosenvinge + Refree, Luz de Gas 12 abril 2012 por goodboygimmick, en Flickr

    christina rosenvinge tuvo, en cambio, una noche irregular. teniendo en cuenta que la excusa de la gira es la edición de un caso sin resolver, la caja retrospectiva que abarca prácticamente toda su carrera musical, la selección de temas (aunque generosa) presentó escasas sorpresas respecto a sus últimas giras, y al cierre se despachó con algunas decepciones. problema de desequilibrio: discos como foreign land y cerrado se quedaron en el más absoluto olvido mientras veíamos como desgranaba ni más ni menos que siete temas de tu labio superior, piezas que ha estado tocando sin parar los últimos cuatro años y que empiezan a flojear ('anoche', 'negro cinturón'; cierto que tampoco fueron nunca de mis favoritas). ha adquirido, además, uno de esos temidos tics de directo que lastran su interpretación: de manera aleatoria e impulsiva, imprime a la voz una potencia que no le hace ningún favor a su timbre vocal, despojando a los versos de la sensibilidad que sí que oímos en los discos y transmitiendo una sensación de prisa y apatía. ocurrió exageradamente en una acelerada 'animales vertebrados' y de manera salteada en el resto del repertorio.

    no todo fue malo: a pesar de empezar de manera obvia con 'la distancia adecuada', enfiló el concierto muy bien al principio con 'nadie como tú' y la versión más emotiva que le he oído de 'as the wind blows' (refree al piano y aurora aroca emitiendo zumbidos subterráneos de violonchelo que parecían coches pasando a toda velocidad), a la que siguió una renovada 'mil pedazos' por la vía frágil, como apuntaba la maqueta original que se incluye entre las rarezas de la caja. a partir de ahí hubieron acentuados altibajos e interpretaciones destartaladas (errores, entradas a destiempo) de canciones como 'tu sombra', 'alta tensión', 'eclipse' y 'tok tok' (estas dos juntas, como es habitual, pero desgranadas con la mente en babia). a parte del simpático número que se marcaron ella y refree tocando el piano a cuatro manos en 'un hombre muy formal', volvió a brillar rescatando 'continental 62' (un momento arriesgado y para perderse sin tener noción del tiempo) y durante 'desierto', pero era fácil porque son dos de sus mejores composiciones.

    por suerte también dejó respirar con la delicadeza de los originales y sin estridencias en la voz a los dos primeros bises, la preciosa 'jorge y yo' y lo que se ha convertido en otro pilar de sus conciertos, 'canción del eco'. 'muertos o algo mejor' puso final a la velada con el único guiño a un disco que debería revisar más, mi pequeño animal.

    christina rosenvinge es alguien a quien he visto en todo tipo de formatos una decena de veces, y si sigo volviendo es porque la he visto vacilar quizás solamente un par, siendo ésta la segunda. le he visto conciertos verdaderamente sublimes e interesantes. esa noche parecía no tener ella interés en pasar del trámite, y rápidito. veremos qué pasa en el primavera sound.

    setlist (christina rosenvinge):

    la distancia adecuada / nadie como tú / as the wind blows / mil pedazos / el sud / tu sombra / anoche / negro cinturón / animales vertebrados / un hombre muy formal / eclipse / tok tok / alta tensión / desierto / continental 62 / tú por mí // jorge y yo / canción del eco // alguien que cuide de mí / muertos o algo mejor
  • El coloso en llamas

    20 jan. 2012, 12h39m

    Jue 19 Ene – Maika Makovski al Festival Mil-lenni


    Maika Makovski, Apolo 19 enero 2012 por goodboygimmick, en Flickr

    el único bis que brindó ayer maika makovski en la sala apolo, fecha enmarcada dentro del festival mil·leni, fue verdaderamente gráfico. se dibujó la línea ascendiente y somática que va desde el pigmeo al coloso, un recorrido que la autora ha hecho con imponente maestría y rapidez en los últimos años: de manera anecdótica y tierna por la complicidad de la banda con muchos de los asistentes, salieron juan carlos luque (bajo) y david martínez (batería) para acompañarla en la revisión de 'killing bluebird', un tema de su ya lejano primer disco. sonó tan enérgico y jovial como irrelevante, un lametón de rock urgente que hoy es poco más que el retrato de alguien que ha cambiado mucho. tras 'the bastard and the tramp', maika despidió la noche quedándose sola con la guitarra y cerrando las bocas del público con un tema aún inédito, 'song of distance', un lamento en el que manejó la voz y la pasión como, nombren a quien quieran, joni mitchell, laura nyro, janis ian. una ovación rugió espontánea cuando la remató alcanzando unas notas agudas inimaginables. y así nos mandó a casa.

    todavía hay despistados. sin ir más lejos, ayer aún leía a alguien que decía que maika debía apuntar muy alto porque "le sabía a poco" que la comparasen con pj harvey. craso error insinuar prepotencia. makovski no se desmarca de harvey porque le "sepa a poco"; se desmarca (y con razón) de una etiqueta restrictiva y vaga que siempre parece tener como finalidad quitarle peso a su trabajo. en cuanto a lo de que apunta alto solo hace falta prestarle atención a su música, en especial a la que ha publicado estos últimos dos años, y asistir a un concierto de altura como el de ayer para ver cómo ha enriquecido su imaginería y con la naturalidad que se maneja dentro de ese estilo propio que cada vez tiene más caras.


    Maika Makovski, Apolo 19 enero 2012 por goodboygimmick, en Flickr

    con un balanceo insinuante, maika dirigió a la banda (sumemos a oskar benas a la guitarra) sobre todo desde el piano, iniciando la velada con dos composiciones de estreno que beben del rock psicodélico y de autor de los setenta, algo que ya apuntan algunas canciones del disco desaparecer, catalizadores del setlist de ayer ('the gate', 'nevermore'). la selección de temas de ese álbum se centró en los más fulminantes: si sus versiones en disco hacían parecer comedidas a las interpretaciones de piano y voz de la obra teatral homónima, las versiones en directo incendian directamente las partituras. así ocurrió con los ritmos primitivos y la soltura desbocada de 'body', 'iron bells' o 'only innocence is capable of pure evil', que vieron potenciado con creces su carácter cabaretero y sensual. quien menciona a los bad seeds o a gun club no lo hace en balde. un repertorio ecléctico pero armónico en el que tan pronto pueden estar zarandeándote ('pagan', esculpida en la edad de piedra) como hipnotizándote en dos momentos dolientes y rasgados: 'avoiding you', cocida a fuego lento entre rencor y nostalgia, y especialmente 'the deadly potion of passion', petición personal que vi satisfecha.

    fue hacia el final (ya habían sonado 'friends' y 'oh m ah' -cómo hirvió ésta última) que, no podía ser de otra manera, tomó protagonismo el cancionero de maika makovski, un disco que entre el repertorio de ayer confirmó su atezado poder atrayente. fiebre y cosquilleos con 'ruled by mars' (cada vez que les veo explota con más ahínco) y 'lava love'. yo hubiera invertido el orden de estas dos, por lo concluyentes que suenan siempre los martillazos de 'mars'.

    vuelve a sacar disco en abril. uno se preguntaba, cuando apareció el álbum homónimo en 2010, si sería capaz de igualar un trabajo tan conseguido como ese. ella se ha revelado como algo mejor: un talento inquieto e impredecible. en directo, ya lo he dicho, arrolladores.

    setlist:
    no news / reflection / body / friends / jealous / we're alive / pagan / oh m ah / avoiding you / the gate / iron bells / nevermore / no blood / only innocence is capable of pure evil / the deadly potion of passion / ruled by mars / lava love // killing bluebird / the bastard and the tramp / song of distance
  • No me chilles que no te veo: Puro Instinct + EMA, Primavera Club 2011

    28 nov. 2011, 19h10m

    Mie 23 Nov – Primavera Club 2011 Barcelona

    hubo un momento, durante el primer tercio de la actuación de EMA, en el que realmente pensé que la cosa iba a ponerse seria e íbamos a presenciar algo memorable más allá de la risa y la anécdota, y me supo mal cuando se fue torciendo y vi que no sería así. el doble cartel de voz femenina que programó la organización del primavera club en la [2] como alternativa a los que quisieran ver a fleet foxes en el auditori funcionó a medias: entretenimiento sí; algo musicalmente destacable, a penas.


    Puro Instinct, La [2] 27 noviembre 2011 por goodboygimmick, en Flickr

    por sus fotos de promoción (esa cutrez de porno blando, brillante como la bisutería de plástico pintada de dorado a la que puedes ver las costuras del molde) era de sospechar que lo de las dos californianas que lideran puro instinct iba a tener los pies hundidos en un kitsch buscado con empeño y, para confundirnos aún más, ejecutado con una actitud entusiasta y concienzudamente ajena a la lectura de broma que pudiera tener todo aquello. eso mismo les hizo ganar enteros: dudar si esa cantante que arañaba las notas agudas, que gesticulaba como una niña atontada cuando cantaba onomatopeyas, que decía estar cumpliendo su sueño tocando en barcelona, que llevaba un bustier tres tallas mayor y un peinado a lo pansy kensit lo estaba haciendo en serio o no, es algo que te acaba ganando con simpatía.

    abrir y cerrar los ojos cada diez segundos era como administrarse uno mismo material de zapping: un desafine atroz, una mirada de borracha, los imposibles golpes en el suelo con el pie siguiendo el ritmo... eran como pequeños cortes que imaginados fuera de contexto serían aún más hilarantes; en eso un sobresaliente. en lo musical, que nadie se deje engañar: no lo llamemos dream-pop porque la guitarrista toca notas agudas y limpias adornadas con delay; patsy kensit y el pop con eco de fm 80s no solo han influido en el peinado de piper kaplan. sufren el mal de la linealidad y la vagancia de muchas de las chicas con pose venidas de california: fijación por un tipo de canción y un tipo de sonido hasta aburrir.


    EMA, La [2] 27 noviembre 2011 por goodboygimmick, en Flickr

    erika m. andresson, EMA, debía venir (creía yo) a hacernos olvidar a las hermanas kaplan con un recital que asombrara y que estuviera a la altura de la grata sorpresa que ha sido el disco que ha publicado este año, past life martyred saints. apareció en escena al ritmo del rasgado enmudecido de un violín eléctrico sobre el que añadió un misterioso recitado al tiempo que se unían la guitarrista y la batería para enlazarlo con la frágil 'marked' ("mis brazos son de plástico transparente / ojalá él me dejara una marca cada vez que me tocara"). su gradual transición hacia el mal gusto más desvergonzado en menos de una hora es digna de reflexión y se hace incomprensible: toda la vulnerabilidad y la textura granulada de lo que se escucha en el disco sufre un brusco incremento de volumen sin degradados y se vulgariza sobremanera. de ese primer tercio que destacaba más arriba salió airosa interpretando y haciendo justicia a la épica 'grey ship' y poco más, antes de lanzarse con una chapuza de versión del 'add it up' de violent femmes (uno hubiera imaginado una reinvención mucho más bonita en sus manos, no una réplica a penas ensayada), saboteada además por problemas técnicos, y seguida de una 'butterfly knife' gratuitamente ruidosa y a la deriva. demasiada pose para una sala tan pequeña.

    los comentarios de su concierto en madrid la noche anterior decían que el set decayó pero remontó hacia el final, pero en barcelona no tuvimos esa suerte. el último segmento fue lo más decepcionante y casi circense: una balada a solas con la eléctrica, genérica e innecesaria, en la que emuló el jadeo tierno de la karen o que canta versiones acústicas de sus canciones, imitación de la susodicha que se le fue de las manos en la canción de cierre, 'california': uno de los tres temas más interesantes de su álbum, lastrado por los gestos histriónicos y la constante señalación del atributo genital femenino, con el que además casi nos lanza un palo de micro a la cara, desatándome la carcajada que tanto había estado sofocando esa noche en tantos momentos.

    acabó con el cable del micro enrollado en el cuello y con la última nota lo dejó colgar bruscamente, cayendo fuera de un vaso que había en el suelo solo por milímetros. la electrocución accidental hubiera sido un final extraño y soberbio.
  • Lo bueno de aburrir a los bobos

    31 oct. 2011, 14h27m

    Dom 30 Oct – Throwing Muses

    el otro día, escuchando grabaciones en directo de throwing muses anticipándome al concierto de ayer en apolo, di con una de 1997, año en el que la banda dejó de funcionar por entrar en bancarrota. un borracho en la audiencia les dice: "¡sois un aburrimiento físicamente! ¡moveos!", a lo que kristin hersh responde: "lo hacemos a propósito. veo que funciona". es una mera anécdota ocurrida una noche cualquiera en un club de nueva york, pero es también una viñeta que ilustra la filosofía de una banda que nunca se traicionó a sí misma para agradar a un público al que interesaría de manera efímera. rara vez enturbiaron su música con edulcorantes por sugerencia externa y nunca ofrecieron un espectáculo. en todas sus entrevistas se retrata a una gente divertida y sencilla, en todas sus fotografías promocionales hay sonrisas y transparencia, aún cuando en 1986 debutaron con uno de los discos más personales y psicológicamente encendidos de la historia del rock independiente y en los semanarios británicos solo se hablaba de lo oscura y retorcida que debía ser kristin. nunca se hicieron los interesantes.

    por eso, el estreno del trío en una sala de conciertos de barcelona se llenó solo a medias. tienen la historia a sus espaldas (de hecho, la gira celebra el 25 aniversario de su debut para 4AD, lo mismo que su reciente antología), tienen el reconocimiento de su singularidad y vigencia, de una discografía irreprochable, pero no cuentan con un público frívolo y hipster que haga bulto y llene sus recitales como ocurre con los grupos de sus contemporáneos j mascis o black francis, por ejemplo. no hay que estar en un concierto de throwing muses, y que así sea. era obvio que la audiencia la formaban personas para las que la banda era algo importante.


    Throwing Muses, Apolo 30 octubre 2011 por goodboygimmick, en Flickr

    quien tuviera la oportunidad de pillarles en el primavera sound de 2009 se iría ayer con una similar sensación de adrenalina disparada y excitación. hersh, bernard georges (bajo) y dave narcizo (batería) se consolidaron como trío hace más de quince años, y no se han reblandecido en absoluto. el repertorio, con una columna vertebral formada por sus dos mejores discos de los noventa, sirvió de muestrario de esa inmediatez pegadiza no reñida con la aristas ('shimmer', 'start', 'tar kissers'), aunque éstas hicieron verdadero daño en los celebradores rescates de su primera etapa: el viento soplando en círculos, las marchas ahora rectilíneas-ahora libres de 'garoux des larmes' y la primera mitad de 'soul soldier', el infierno de 'vicky's box', el equilibrio entre ligereza y pesar de 'bea', que cerró el set principal. el tiempo ha endurecido y roto la voz a kristin hersh, tampoco retuerce la pierna izquierda mientras toca como cuando tenía 18 años; su pose puede parecer ahora serena, la de alguien domado, pero aunque de manera distinta, sigue rugiendo como siempre. la verdad de estas canciones no conoce espacio y tiempo.

    todo esto lo despacharon ante un público reverencial y respetuoso, me atrevo a decir que incluso tímido ante la figura de hersh, que en uno de los sepulcrales silencios entre los aplausos y el inicio de una canción comentó: "qué silencio que hay ahora... deberíamos parar de tocar más a menudo". su imagen imperturbable en la parte reposada de 'pearl' (irresistible la jam eléctrica de la segunda mitad) y el guiño a los más acérrimos tocando 'white bikini sand', tema oculto en la última pista del disco limbo, quedan para el recuerdo de una velada entre conocidos que en realidad no lo son.

    teitur, solo con una guitarra, ofreció un corto set de cantautor de inspiración nórdica (el paisaje, la melancolía del frío y la oscuridad dominante) como telonero. composiciones bonitas e interesantes combinaciones de acordes y corriente electro-acústica ('i run the carousel') que estuvo a la altura.


    Teitur, Apolo 30 octubre 2011 por goodboygimmick, en Flickr



    setlist throwing muses
    (probablemente no completamente en orden):
    devil's roof / shimmer / start / garoux des larmes / soul soldier / speed and sleep / bright yellow gun / tar kissers / shark / mexican women / limbo / furious / hazing / vicky's box / bea // pearl / white bikini sand
  • El nadador, el acróbata, el escalador

    31 jui. 2011, 10h14m

    Jue 20 Ene – Joanna Newsom


    el día siguiente al recital de joanna newsom, escuchándola en casa, me preguntaba qué pasaría por su cabeza encima del escenario cuando va a lanzarse a dar inicio a una de esas piezas que se desarrollan durante ocho, diez minutos. llenará los pulmones de aire como el nadador, el acróbata o el escalador antes de acometer su hazaña. sobre todo como el escalador. lo mismo ante la satisfacción que debe sentir cuando se desvanece la vibración del último toque a las cuerdas del arpa y puede respirar aliviada porque ha vuelto a hacerlo. cada tema es el recorrido desde que tiene la cima en el punto de mira hasta que clava la bandera en ella y puede volver a bajar, siempre cuidadosamente, para volver a pie de montaña con naturalidad; una vez tras otra.


    Joanna Newsom, Palau de la Música 20 enero 2011

    acompañada por una banda de cinco músicos incluyendo a ryan francesconi y neal morgan (arreglistas de su último trabajo, en su banda desde 2006), joanna se repartió entre el arpa y el piano y vertebró un repertorio que tuvo escasas concesiones al pasado, un movimiento que objetivamente fue positivo para convencer de lo terrenal e íntimo de have one on me. cuando sonó 'emily' (majestuosa) hacia el final del set se definió muy bien la diferencia entre las nuevas composiciones y las de ys: aquellas eran extensas y utilizaban el código de los cuentos; las más recientes aún lo son a veces (pienso en el desarrollo embelesador de 'go long' o de la pieza titular), pero hablan en un lenguaje reflexivo y directo desde la austeridad. el resto de la selección mostró la cara más ligera (siempre intensa) de su cancionero: algunos de sus temas más reconocibles de cuña reciente al piano (la sensibilidad ingrávida de 'easy', el alborozo de 'soft as chalk') y la recuperación de 'bridges and ballons' (siempre eficaz como introducción) y una más insospechada 'inflammatory writ'. con cada una de las interpretaciones esbozaba una sonrisa pura e infantil en mi rostro, especialmente al final con la celebrativa 'good intentions paving co.', que precedió a dos preciosos bises, la nana 'baby birch' (mecida con roces de guitarra eléctrica) y la breve y optimista 'on a good day'. una demostración de que lo impecable técnicamente no equivale siempre a frialdad expositiva. ovaciones largas; qué otra cosa podíamos hacer ante tanta magia y conmoción.


    setlist
    bridges and balloons / have one on me / easy / go long / inflammatory writ / autumn / soft as chalk / emily / good intentions paving co. // baby birch / on a good day
  • La redefinición del ascenso a la luna

    31 jui. 2011, 10h04m

    Mie 27 Jul – Fly Me To The Moon

    creía que los viajes interplanetarios se utilizaban como símiles para describir un estado de absentismo mental propiciado por la falta de atención, por desatender lo que se tiene delante (por arduo, por poco interesante) y optar por perderse en pensamientos idílicos que hagan pasajero lo que parece un rato interminable. la expresión "ascender a la luna", "estar en la luna", debería tener una nueva acepción equivalente a, me atrevo a decir, la felicidad y el éxtasis más puros después de dar cobijo a un doble cartel como el que bordaron el pasado jueves en poble espanyol dos nombres primordiales de la música de nuestros días, de sensibilidades en el fondo muy parecidas.


    Joanna Newsom, Poble Espanyol 28 julio 2011

    iba a ser una noche de sutilezas, algo que al aire libre y en un recinto de aforo considerablemente grande presagiaba molestias que, al menos entre las primeras diez filas, no llegaron a materializarse. acertadamente, puntual cuando aún quedaban unos minutos para que el cielo oscureciera de manera absoluta, abrió la velada joanna newsom, de nuevo en la ciudad condal tras su actuación en el palau de la música hace solo seis meses. en esta ocasión la acompañó un trío de músicos entre los que no faltaron un excelso neal morgan (percusión, voz) y el multi-instrumentista ryan francsconi, nombres que también tienen un notable crédito en sus grabaciones. verla actuar aquí, en un marco opuesto al de un auditorio modernista, para un público que no era exclusivamente suyo, podía resultar enervante: en muchos momentos, cuando uno veía que iba a enfilar una de esas historias que rebasan los seis minutos de duración, no podía evitar sentir algo de tensión ante la idea de la exasperación de la audiencia no familiarizada o particularmente disgustada por su música. y en cambio, a joanna se la percibía mucho más relajada y despreocupada que en el romántico y severo silencio de la puerta cerrada. hubo murmullos y conversaciones hacia el fondo, pero aún así la autora no lo puso fácil. jugó a un travieso alterne entre proximidad y sublimidad en el que las piezas al piano del más reciente have one on me se destaparon como las más accesibles (el sube y baja de 'easy', los giros que empujan al jolgorio de 'soft as chalk' y especialmente 'good intentions paving co.'), no así la canción titular del mismo, segunda interpretación de la noche llegando a los diez minutos con todas las agallas. tuvo el detalle de desgranar tres temas que no sonaron en enero: con 'cosmia' hizo saltar lágrimas, 'monkey & bear' fue otro de los momentos más arriesgados del repertorio y la añeja 'peach, plum, pear' en un nuevo arreglo supuso el mejor de los finales a su intervención.



    Beach House, Poble Espanyol 28 julio 2011

    como comentó un par de veces sobre el escenario, joanna newsom estaba especialmente entusiasmada de poder compartir cartel con beach house y poder verles acto seguido. el dúo de baltimore está echando el cierre a lo que ya es más de un año de trabajo duro y de alegrías desde que publicaron su tercer y aclamado disco teen dream. su visita más reciente había tenido lugar en la edición de 2010 del festival primavera sound, y estos catorce meses nos los han devuelto agigantados a todos los niveles y en el mejor de los sentidos: han sublimado de tal manera su esencia en directo -lo mismo que ha ocurrido con sus grabaciones de estudio, cada vez más brillantes- que su impacto emocional es sobrecogedor. valga por el fondo y por las formas: los juegos de luces podían dejarte sin aliento; pienso por ejemplo en cuando pudimos ver por primera vez el rostro de victoria legrand bajo luz blanca antes de la coda de 'norway', y es que la mayor parte del concierto transcurre entre la sugestión de la penúmbra en azul eléctrico. leo en algún sitio de internet: "el batería que llevan beach house en directo tiene uno de los mejores trabajos posibles ahora mismo", y es cierto; no puedo imaginarme lo que debe ser estar en escena cada noche compartiendo esa experiencia con legrand y alex scally.
    parece mentira que bajo las puntas de los dedos de victoria no haya más que un teclado que emite además sonidos tan gélidos y de fragilidad casi virtual, pero si algo hace única la naturaleza de su interpretación es que no le da una salida obvia ni histriónica a su apasionamiento. el último disco tuvo absoluto protagonismo en el repertorio, que solo acudió a devotion en dos ocasiones ('gila' y 'heart of chambers'; dice mucho de su cancionero el poder dejar fuera pilares como 'wedding bell' y 'you came to me') y que a cambio de ignorar su disco homónimo de 2006 introdujo un par de canciones nuevas, una de sonido pelín más apocalíptico que tampoco puede hacernos divagar en exceso sobre lo que está por venir. si algo queda para el recuerdo en letras gigantescas es el bis: nos arroparon primero con una preciosa 'real love' que podía dejarte por los suelos de pillarte con la guardia bajada (la entrega y la reverberación de la voz de legrand en este tema aún hoy envuelven la ciudad), y la elevación se hizo literal al clausurar con '10 mile stereo', una verdadera aventura extrasensorial, superior, embalada en blanco nuclear.

    una noche preciosa.

    setlists

    joanna newsom:
    bridges and balloons / have one on me / easy / cosmia / soft as chalk / monkey & bear / good intentions paving co. / peach, plum, pear

    beach house:
    gila / better times / walk in the park / silver soul / norway / (nueva) / used to be / zebra / wild (nueva) / heart of chambers / take care // real love / 10 mile stereo
  • Primavera Sound 2011

    29 mai 2011, 18h23m

    Mie 25 May – Primavera Sound


    echa el cierre el primavera sound 2011, una edición que me ha pasado particularmente rápida, con un balance artístico sobresaliente como viene siendo habitual (con tal oferta, difícil abandonar toda una semana de música sin una sorpresa o un concierto para recordar) pero dudoso al respecto de la relación aforo, público y espacio del recinto, cada vez más lejana de la comodidad o, al menos, de lo llevadero cuando está por caer la noche hasta el fin de cada jornada. veamos parte de lo que dio de sí.

    el miércoles 25 el festival volvía a tomar el patio de recreo del poble español que tan buen cobijo le dio hasta mediados de la década pasada. perdiéndome lamentablemente a nisennenmondai y a las robertas, empecé con la actuación vespertina de los británicos comet gain, toda una incógnita después de haber presenciado la destartalada actuación de su líder david feck y su señora (teclados) el año pasado. si feck se equivocó de acordes y de tempo reiteradamente como en esa ocasión, no sé notó gracias al apoyo (encubrimiento) de su banda, que incluye otras dos guitarras y que contó con gary olson (the ladybug transistor) a la trompeta en algunos temas. un directo de pop de espíritu pretendidamente juvenil que a pesar de algún gesto encantador y traje chaqueta sonó más enmarañado de lo que (creo) ellos realmente querrían. la luz del día no le sentó muy bien a la puesta en escena de echo & the bunnymen, vestidos con indumentaria militar como en 1980 (lo subversivo a los 20 años es un mal disfraz a los 50), y es que iban a tocar íntegros sus dos primeros discos. heaven up here, el segundo, se benefició del anochecer y de un ian mcculoch que había ido soltando su garganta poco a poco y que tuvo su clímax al interpretar ‘show of strength’, ‘with a hip’ y ‘over the wall’ seguidas y en otras piezas como ‘the disease’ y una ‘all my colours’ con la que nunca le es difícil estremecer. mcculloch sigue explotando su aura de tirano divino, y esta vez lo vimos en la situación de abuso y humillación a la que sometió a uno de sus técnicos. ‘lips like sugar’ al final (antes sonó una desangelada ‘bring on the dancing horses’) nos recordó que con los discos de los bunnyen pasa un poco lo que pasa con los de the cure, que de un tirón se hacen evidentes tendencias repetitivas a la hora de crear líneas melódicas y atmósferas, pero que picoteando de todo su catálogo hay una paleta muy rica de colores.


    (comet gain)

    bajaba los escalones de las gradas que te llevan al escenario ray ban el jueves 26 pensando en la tendencia que hay a programar a artistas femeninas nacionales a primera hora de la tarde ahí, cuando más escuece el sol (otros años fueron la bien querida o maika makovski). marina gallardo y su banda sonaron tan bien en un escenario grande como lo hicieron hace dos meses en la sala heliogàbal, y gallardo no lo puso fácil eligiendo un repertorio que, si bien se abrió con ‘a beast in me’ y una ‘golden ears’ dinamitada en electricidad, se tornó denso y difícil hacia la mitad. las canciones que aparecerán en su próximo trabajo, en el último segmento, sorprendieron por su diversidad: desde dulzura al piano con roce de caja de ritmos a esa indagación en dejes que remiten al oriente medio que tanto la acercan a la nico que no grabó en estudio lo que hacía los años inmediatamente anteriores a su muerte.


    (marina gallardo)

    en el auditori tenía lugar una de las actuaciones más esperadas del festival, además de polémica por la exclusiva decisión de sortear los asientos de la sala entre los asistentes que hubieran hecho previa reserva vía email. todo el mundo se preguntaba por qué sufjan stevens, que repetía el viernes, no tocaba ahí un día y otro al aire libre, pero viendo el montaje escenográfico uno lo entendía rápidamente. dm stith, integrante de su banda, hizo las veces de telonero sin estorbar, reduciendo su set a cuatro temas de folk ornamentado no lejano a la faceta agreste de su padrino. luego sufjan se encargó de explicar que él solía hacer folk pero que para este nuevo disco se había centrado en lo primitivo de los ritmos y el cuerpo. lo más interno, lo más universal. pop cósmico, como dijo, ilustrado con un espectáculo vitalista, lleno de fluorescencias, coreografías y marcianadas camp (disfraces, proyecciones) que tuvo un inicio precioso (su rostro iluminado en la oscuridad del escenario, rodeado de pequeñas estrellas borrosas) con la interpretación de ‘seven swans’. apoyado por una excelente banda de diez músicos que crearon todo un mundo cinematográfico para lo que parecían pequeñas aventuras, solo hizo un par de altos acústicos (entre ellos, versión de ‘the one i love’ de r.e.m.) en un set que duró dos horas pero que se hizo muy ameno con toda la pirotecnia. llamó a la unión colectiva cerrando con ‘impossible soul’ entre globos y confeti, y aún más para el bis (‘chicago’), ya con todo el auditorio en pie.

    de vuelta al recinto, nick cave dio muestra una vez más de su carisma sobre las tablas, y más al frente de grinderman, con los que adopta un papel que es lo que más nos puede acercar hoy en día a las convulsiones de sus principios. si bien el repertorio se hace algo plomizo en algunos momentos (demasiado pesadas me parecieron las canciones del primer disco, y en algunas se hace demasiado evidente el empeño en cargarlas de testosterona), tuvieron un sonido lo justamente turbio y regalaron momentos como la canallesca de ‘kitchenette’, para la que nick se bajó a provocar a las primeras filas, algo que a él debe seguir produciendo una erección como al que más.
    lástima que programaran a caribou en ese cajón en el que se convierte el escenario atp cuando se trata de un grupo por el que hay considerable expectación. incomodidades entre la audiencia a parte, pude ver la primera mitad de su set y el traslado al directo (cuatro músicos, dos baterías) del recorta y pega bailable de su último trabajo fue más que sobresaliente. no puedo decir lo mismo de suicide, que tocaban íntegramente su emblemático primer álbum, publicado en 1977, y de los que solo puedo destacar un ruido ensordecedor (cosquilleo en todo el cuerpo como si te rodeara la nieve de una tele desintonizada), seguramente a la altura de las expectativas, pero un espectáculo lamentable por parte de alan vega.


    (caribou)

    otra grande bajo el sol abría la jornada del viernes 27. ainara legardon venía con banda completa (bajo, batería, segunda guitarra y voces) para hacer justicia a la adictiva electricidad de su disco más reciente, que interpretó prácticamente entero y en orden, con lo que nos beneficiamos del contraste intimista de ‘reason’ seguido de la opresión de ‘thirsty’ que tan bien funciona. ainara siempre ha tenido un lenguaje corporal de impresión sobre el escenario, incluso cuando ha presentado sus discos más reposados, pero verla vestida de rojo y derrochando energía con este cancionero uno sabe que está en uno de sus mejores momentos. los gritos de jolgorio entre coyotes de ‘before waking up’ y el feedback con el que explota ‘forget just anything’, única concesión al pasado, dejaron su actuación en lo alto.


    (ainara legardon)

    el resto de la tarde se caracterizó por la incertidumbre y la dispersión, algo que tuvo resultados con diferente fortuna: kokoshca estuvieron divertidos (pop-punk con letras socarronas, destartalado como debe ser para el género) y the monochrome set, formación de los setenta en activo de nuevo, bastante flojos y envejecidos, con lo que uno desearía no haber tomado el riesgo y haber ido directamente a ver a the fiery furnaces, que tocaron una escasa media hora de la que solo pillé los tres últimos temas. formato cuarteto para los hermanos friedberger y, por lo que vi, repertorio caracterizado por la inmediatez. lástima llegar tarde.

    entrada la noche, ariel pink’s hauted graffiti demostró que se puede configurar algo bastante correcto cogiendo clichés a priori horteras del pop funky de los ochenta e incluso de los tics del rock un poco heavy (esos solos aquí y allí), divertir y dar con varias canciones memorizables y memorables. un previo divertido a la mística que siempre rodea a low, a los que tenía el placer de ver por primera vez; sin duda, el concierto nocturno en el que uno podía sentirse tan tranquilo como si estuviera solo a las cinco de la tarde, tal es la sensación de paz que transmiten, aún cuando alan sparhawk pulsa el pedal para sacar esa distorsión terrosa que parece un desprendimiento de montaña a cámara lenta (como durante ‘monkey’). el trío se vio aumentado por unos suaves teclados pero el sosiego de sus voces sigue siendo (siempre será) el corazón de su música, algo que sigue patente en el recientemente publicado c’mon. el góspel de ‘nothing but heart’ dio inicio a la actuación, y en el último segmento enfilaron las repescas: si durante el set fueron exclusivamente de the great destroyer (‘silver rider’, ‘pissing’), atacaron ‘murderer’, ‘sunflowers’ y una oportuna ‘canada’ para acabar. el medido humo a su alrededor no podía ser más reminiscente de las nubes.


    (low)

    no me extraña que, aunque hubieran estado en la ciudad condal hace apenas un mes, hubiera interés en incorporar al cartel del festival a deerhunter, y después de verles tampoco se me hace raro que los asistentes a su concierto en apolo tuvieran ganas de repetir en vez de descartarles de su itinerario y aprovechar para ver otra cosa. una de las mejores puestas en escena del festival en cuanto a luces y sonido, y una perfecta mezcla de psicodelia, ruidismo controlado y atmosférico según la ocasión y esa calma oceánica que emana de las composiciones más luminosas de bradford cox, como ‘basement scene’ o ‘revival’. de todas maneras, para el recuerdo queda la velocidad desbocada de ‘nothing ever happened’, aderezada con su ya conocida apropiación de fragmentos de ‘land’ de patti smith (que me recordó al nervio y la credibilidad que ya no tiene ian mcculloch –echo & the bunnymen- pero que sí tenía hace veinticinco años al improvisar cogiendo cosas como el ‘sex machine’ de james brown) y, especialmente, la fantástica repetición creciente de ‘he would have laughed’.


    (deerhunter)

    el concierto que debía marcar la edición de este año, la misma posición en la que se puso a pavement el año pasado con su reunión, estaba en las manos de pulp, que iniciaban así una pequeña serie de conciertos estivales, los primeros desde la desbandada de 2002. símbolo de una generación que les acogió entusiasmadísima (la nostalgia sí que mueve el mundo), cabe decir que la formación liderada por jarvis cocker no me dio la impresentable sensación de piloto automático de unos pixies (claro que ellos ya llevan siete años de orquesta de pueblo y sin sangre), y que a él se le veía genuinamente metido en el papel (el mejor frontman sin guitarra en ristre visto estos días, a competir con nick cave). quizás es que no tenía ninguna expectativa con ellos porque nunca fue un grupo por el que me interesara en su día, pero puntales como ‘disco 2000’, ‘this is hardcore’ (una favorita por su oscuridad) o la esperadísima (a las tres de la madrugada en punto) ‘common people’ resuenan en la memoria de uno y se ablanda. dejo a cargo de sus seguidores el valorar con precisión si fue algo a medio gas o no.


    la etiqueta “inclasificable” se inventó para cosas como za!, encargados de inaugurar el escenario ray ban el sábado 28, jornada en la que todo el mundo temía por el resultado del partido de fútbol entre barcelona y manchester y por cómo afectaría al transcurso del festival. viendo una actuación del dúo, uno siempre bascula entre las sonrisas y el embobamiento; no parece fácil de crear, no parece fácil de tocar, no parece fácil de memorizar y mucho menos de sincronizar, pero ahí están ellos. los ritmos que van hacia todas partes, los samples vocales partidos con los dientes y escupidos sin masticar, las onomatopeyas, la energía de cada gesto… denso, pero sólido.
    poco después, the soft moon surcaban entre la neblina del after-punk más gris tirando a negro: toques ligeramente industriales en la caja de ritmos, repetición circular, sintetizador a lo crudo y pocas palabras. ofrecieron un buen set que sacaron de una linealidad acechante cuando tocaron ‘when it’s over’, aunque en ese medio tiempo sí que los fantasmas de esa época a la que tanto recurren (especialmente los the cure de ‘charlotte sometimes’, en este caso) se hicieron carne. tras ellos en el mismo escenario, aparecían unas desgarbadas warpaint avisando de que habían hecho “una prueba de sonido asquerosa”. no fue el sonido lo que no me hizo entrar en su set, pero creo que malinterpreté lo poco que había oído de ellas y me encontré con un grupo que me recordó a luscious jackson. no, no tendría que ser necesariamente malo, pero lo fue.


    (the soft moon)

    la interpretación íntegra del disco popemas de nosoträsh en el auditori fue un regalo entrañable para la gente que las sigue y que las echa de menos desde hace tantos años. y claro, fue emocionante verlas, y verlas contentas. solo tres de las componentes originales: natalia, bea y cova, acompañadas por tres músicos más, entre ellos mar álvarez (pauline en la playa), paisana colaboradora de la banda desde años ha y que llevó gran parte del peso para que lo que vimos allí ocurriera (y sobre el escenario, aportó todo el humor). lo tocaron en desorden e intercalaron canciones del ep gloria, formado por descartes de las mismas sesiones. fernando alfaro se subió a cantar con ellas ‘saeta doble’ y nacho vegas ‘tres tristes tigres’. por momentos sonó flojito pero allí contaba mucho más que el sobresaliente musical.

    entrada la noche, acabado el partido de fútbol sin incidentes identificables en el recinto, se subió al escenario grande pj harvey, vestida de blanco, con plumas en la cabeza y el autoharpa. es el uniforme de guerra de let england shake. adaptando un poco el repertorio a los deseos del público de un festival respecto al que estuvo girando hace unos meses, que era casi una performance centrada en el grueso del último disco con muy pocas visitas a catálogo, hizo madrugar a ‘c’mon billy’ y a ‘down by the water’, y estuvo muy acertada reconociendo rasgos que casaban con la temática y la estética de la pj harvey de 2011 en las canciones antiguas que eligió: la tribal ‘pocket knife’, el caos urbano de ‘the sky lit up’ y ‘big exit’ y, brillando con intensidad, los dos rescates de white chalk con banda completa. harvey lleva ya veinte años de carrera y está viviendo una de sus cumbres creativas e interpretativas (el vuelo vocal, altísimo, de ‘the devil’ y ‘on battleship hill’ fue sublime), y fueron los temas de esta etapa (‘the last living rose’, ‘all and everyone’, la cara b ‘the guns called me back again’) los que pusieron los pelos de punta. creo que es lo mejor que puede decirse de lo que vimos. solo hace falta esperar que algún día rompa el mal de ojo que la aleja de nuestras salas de conciertos desde 1998.


    (pj harvey)

    para acabar la jornada y cerrar el festival, la actuación de swans: un ejemplo de cómo envejecer sin que lo parezca (ay, amigos de suicide, dos noches antes sobre las mismas tablas…) y de que hay reuniones que siguen aportando cosas a la carrera de las bandas. la violencia era palpable, resonando en la caja torácica (¿cómo no? dos baterías que parecían retarse a rasgar los tambores a fuerza bruta, percusiones de metal, entre ellas dos gongs) y la figura imponente de un michael gira sádico e imperturbable que se dejaba llevar por los espasmos de la música y que dirigió una brutalidad de set en el que la distorsión de las guitarras fue alquitrán caliente y a los golpes el calificativo de “industrial” se les queda muy pequeño.

    fotografías en
    http://www.flickr.com/photos/estanisdeserter/