Dom 8 Nov – Pepsi Music 09: Día 5
¿Por dónde empezar? Hasta el entrar fue emocionante: el lugar era súper distinto a lo que había imaginado, mucho mejor. Estaba tocando
Maxïmo Park, una banda inglesa buena onda. Habíamos llegado un poco tarde así que oímos las últimas tres canciones nada más, encima me había perdido a Cultura Profética. El cantante en un momento se puso a bailar el robot con
Girls Who Play Guitars.
Apenas terminaron fui corriendo del otro lado porque estaba por empezar
Karamelo Santo. Estuvo muy divertido el show. Yo bailé sin ninguna inhibición y canté las letras como si me la supiera aunque realmente no me la sabía. El mejor momento fue cuando cantaron
Mamina, un tema que repetía como en un mantra "mamina, uh, mamina mama ie, pachamama" o algo por el estilo y nos hicieron sentar a todos en el piso para sentir a nuestra madre, "la madre de ustedes, de nosotros, de los Maxïmo Park aunque vienen de muy lejos, de
Calle 13, y de la banda rara ucraniana [
Gogol Bordello]". Como se dieron cuenta de que estaban todos dándole al porro se pusieron a cantar "Dale a tu cuerpo alegría marihuana".
Luego empezaron otros ingleses copados,
The Ting Tings. Empezaron con
Great DJ sin ninguna introducción, pero después la cantante leyó de una hoja: "Estemos moy felicis de tocar por plaimera viz en Argentina. Mi español es una mielda y entonces me voy a caiar y los voy a hacer bailar". Tocaron varios temas y en un momento el baterista agarró el sintetizador y puso
Ghostbusters, me reí pensando en Yayo cantando "Cazafantasmas" en Sin Codificar. Después tocaron
Shut Up And Let Me Go y a la mitad del tema pararon y se quedaron congelados como cinco minutos, y después siguieron. También el baterista grabó nuestros gritos con el celular. Cerraron con
That's Not My Name, tema que un pelado bailó de manera irrisoria.
Del otro lado estaba
Kapanga, a quienes no conozco mucho, así que nos retiramos a tomar unos mates y descansar las piernas. Nos tomamos el tiempo suyo y de
Los Tipitos para caminar por ahí y comer un pancho. Justo vimos cómo entraba Rosín al lugar, y a decir verdad tenía cierta cara de acidez que intentaba disimular para no traumar a su hijo que había ido con él.
Después aparecieron
Los Auténticos Decadentes y supimos que lo que seguía era Gogol, así que nos fuimos acomodando en el Espacio Fan. Calculo que ésa habrá sido la hora más... no sé, de mi vida. Estaba más ansiosa que mil belsebús.
No puedo describir la emoción todavía más fuerte que fue ver a los primeros miembros de Gogol asomar al escenario. Estaban Pedro, el ecuatoriano loco, el bajista Tommy de Etiopía, el violinista ruso Sergey y el acordionista también ruso Yuri. No estaban todos al mismo tiempo, pero iban apareciendo. Y cuando Eugene pasaba como un flash por el escenario todas gritábamos, sobretodo yo. En un momento el bajista me mandó un beso por el aire y le mandé otro. Seguí bailando y girando erráticamente al ritmo de
Somos Los Piratas.
En un momento empezaron a tocar (sin Eugene) al mismo tiempo que los Decadentes. Y cuando fue el momento, como media hora después de lo estipulado, comenzó el show, con
Ultimate. Cómo grité, cómo salté. Estaba feliz, aunque me sentía un tanto aislada del resto de la gente porque estaba al lado de mi vieja que estaba cuidando el bolso a un costado. Lo mejor estaba sucediendo a pocos metros a la izquierda, donde todos bailaban juntos. Eugene ya se había sacado todo y estaba en cuero. Cuando empezó
Start Wearing Purple con Pedro cantando con su máscara de lucha libre me digné a mandarme a aquel lado y de la nada empezamos a bailar bizarramente la tarantela o algo con unas chicas. Yo estaba incluso más excitada que los mismos gogoles y bailaba como una maldita condenada. Yuri Lemeshev en medio del tema se sentó en el piso y se bajó una botella de vino, mientras que Eugene nos tiró la suya encima. El líquido no llegó a mi, pero fue en mi dirección. Ahí entendí lo que quería decir con "vestirse de violeta". Saltamos y no quería que ese momento terminase nunca, aunque dentro mío sabía que faltaban pocos minutos para que el espectáculo llegue a su fin. Encima el forro de Eugene antes había hecho "chau" con la mano como una falsa alarma, pero no se habían ido. Sin embargo supe que efectivamente la cosa iba a terminar, y pronto, cuando tocaron "Ultimate" de nuevo. Estaban cerrando. A continuación hice, o más bien no hice, algo de lo que me arrepentí luego. A saber: me quedé en el lugar, no volví a donde estaba con mi vieja. Pretendía volver con ella cuando termine toda la cosa definitivamente, pero no conté con que ella le haga un gesto y él baje del escenario y le de la mano. GOSH! En menos de un microsegundo estaban todas las chicas encima de él y yo luché por llegar a tocarlo, al menos. No tenía muchas esperanzas pero en un momento pude tocarlo y tirarle del pelo. En un momento lo tuve bien cerca pero unos guardias de mierda me dijeron nena no sé qué, pero igual yo estaba ingenuamente feliz de la vida porque lo había tocado, si bien él ni me había mirado. Sueno como una gogolmaníaca, ¡es que lo soy!
Después me tuve que ir porque sino no llegábamos a tomarnos el tren a Retiro (yo no soy de Buenos Aires, soy de La Plata) y no sé por qué no podíamos tomarnos un taxi, no nos iba a alcanzar, o al menos eso me gusta pensar. Entonces me perdí a Calle 13, que pude haberlos visto desde ese mismo espacio fan. Y encima después me vengo a enterar que Eugene había estado firmando autógrafos a un costado del escenario mientras yo estaba por ahí tirada deprimida porque no le había podado dar la mano. ¡Chan!
En fin, fue un día increíble en general, si bien es un poco dañino volver a la monotonía del colegio y del aburrimiento después de eso.
En cuanto a Gogol, espero que pronto vuelvan y den un concierto entero, porque no sabía que tanta gente de acá se copaba con ellos. ¡Y también queremos afterparty!