En cuanto el sonido aumentaba, me perdía a la invitada, que tocaba el violín y daba un punto muy interesante. Pero el sonido en volúmenes relatívamente altos hacía perderla y no era poderoso.
Pero bueno, eso es un detalle, la intensidad siempre me llama la atención y la concentración en hacer algo en lo que se cree.
El primer concierto que ví a Matt Elliott lo recordaré durante mucho tiempo.
Me gustó Mary Hampton, una candidez merecedora de atención