Aunque de por sí es loable y plausible que un tipo como Billy Corgan desprecie parte de su más accesible legado musical y centre medio concierto en presentar nuevas composiciones, algunas de ellas aún ni tan siquiera editadas oficialmente, también es cierto que un alto porcentaje de los 2.500 treinteañeros, que abarrotaron anoche en La Riviera, terminaron con la sonrisa torcida al no llevarse bajo el brazo la ración de nostalgia extrema.
El resto de la crónica, con fotos, setlist y más consideraciones:
http://mercadeopop.blogspot.com/2011/12/smashing-pumpkins-2011-la-riviera.html